Viajar es una de las experiencias más enriquecedoras que existen, pero cuando el destino implica cruzar varios husos horarios, nuestro reloj biológico puede necesitar varios días para adaptarse. El resultado es el conocido jet lag o síndrome del desfase horario, un problema que puede afectar al sueño, al rendimiento físico y mental e incluso al estado de ánimo. En la Clínica CISNe, te explicamos por qué se produce y qué puedes hacer para minimizar sus efectos.
Nuestro organismo funciona gracias a un ritmo circadiano, un reloj interno de aproximadamente 24 horas que regula cuándo dormimos, cuándo estamos más despiertos, la temperatura corporal, la secreción hormonal e incluso el apetito.
Cuando viajamos rápidamente a través de varios husos horarios, este reloj interno sigue funcionando según el horario del lugar de origen, mientras que el entorno ya nos exige adaptarnos a una nueva hora. Esa desincronización es lo que conocemos como jet lag.
Cuantos más husos horarios se cruzan, mayor suele ser el desfase y más tiempo necesita el organismo para adaptarse.
Los síntomas pueden variar de una persona a otra, pero los más frecuentes son:
Generalmente, el organismo necesita entre uno y varios días para reajustarse completamente.
No. Adaptarse suele ser más difícil cuando viajamos hacia el este, porque el día se acorta y debemos acostarnos antes de lo que nuestro organismo está preparado.
Cuando viajamos hacia el oeste, el día se alarga y, para la mayoría de las personas, resulta algo más sencillo retrasar la hora de dormir que adelantarla.
Aunque no existe una solución inmediata, sí hay medidas que ayudan a acelerar la adaptación:
En algunos casos concretos, un especialista puede recomendar el uso de melatonina, siempre de forma individualizada y administrada en el momento adecuado, ya que una pauta incorrecta puede ser ineficaz o incluso retrasar la adaptación.
Las personas mayores, quienes padecen insomnio, trabajadores con turnos rotatorios o pacientes con trastornos del ritmo circadiano suelen necesitar más tiempo para adaptarse. También quienes realizan viajes frecuentes por motivos laborales pueden experimentar un impacto acumulativo sobre su descanso.
El jet lag es mucho más que sentirse cansado después de un vuelo. Es una alteración temporal del reloj biológico que puede afectar al sueño, al rendimiento y al bienestar durante varios días. Con una buena planificación y algunas medidas sencillas es posible reducir considerablemente sus efectos.
En la Clínica CISNe, ayudamos a personas con problemas relacionados con los ritmos circadianos, insomnio y alteraciones del sueño asociadas a los viajes o al trabajo a turnos. Porque dormir bien, incluso cuando viajamos, es una parte fundamental de nuestra salud.
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