Dormir no es solo “desconectar”. Mientras descansamos, el cuerpo realiza funciones esenciales para la recuperación física y mental, y una de las más importantes es mantener una correcta oxigenación. En la Clínica CISNe, vemos a diario cómo alteraciones en la respiración nocturna pueden pasar desapercibidas durante años y, sin embargo, tener un impacto profundo en la salud general. Por eso, la oxigenación durante el sueño es un aspecto clave que no debe infravalorarse.
Durante el sueño, especialmente en las fases más profundas, la respiración se vuelve más lenta y regular. Los músculos de la vía aérea superior se relajan y, en algunas personas, esto puede provocar un estrechamiento del paso del aire. Si el flujo de aire se reduce de forma significativa, los niveles de oxígeno en sangre descienden, generando episodios de hipoxia nocturna. Estos descensos pueden ser breves, pero repetidos a lo largo de la noche.
El oxígeno es esencial para el funcionamiento del cerebro, el corazón y todos los órganos del cuerpo. Cuando la oxigenación se altera durante el sueño, el organismo responde activando mecanismos de alerta que fragmentan el descanso y sobrecargan el sistema cardiovascular. A largo plazo, una mala oxigenación nocturna se asocia a hipertensión arterial, arritmias, aumento del riesgo cardiovascular, deterioro cognitivo, cefaleas matutinas y somnolencia diurna.
En niños, la falta de oxígeno durante el sueño puede manifestarse de forma diferente, con problemas de atención, hiperactividad, irritabilidad o bajo rendimiento escolar, sin que siempre se sospeche un problema respiratorio.
El principal trastorno asociado a una oxigenación inadecuada es la apnea obstructiva del sueño, caracterizada por pausas repetidas en la respiración durante la noche. Sin embargo, no es el único. Existen también hipoventilación nocturna, enfermedades pulmonares, alteraciones neuromusculares o incluso congestión nasal crónica que pueden afectar los niveles de oxígeno mientras dormimos.
Muchas personas desconocen que tienen estos problemas, ya que no siempre despiertan durante los episodios de desaturación. Los síntomas suelen aparecer durante el día, en forma de cansancio, falta de concentración o sensación de sueño no reparador.
En la Clínica CISNe, la evaluación incluye una historia clínica detallada y, cuando está indicado, la realización de estudios de sueño que permiten medir la respiración y los niveles de oxígeno durante toda la noche. Estas pruebas son fundamentales para identificar descensos de oxígeno y orientar el tratamiento más adecuado.
Una correcta oxigenación durante el sueño es esencial para mantener la salud a corto y largo plazo. Dormir muchas horas no garantiza un descanso saludable si la respiración y el oxígeno no son adecuados. En la Clínica CISNe, abordamos los trastornos respiratorios del sueño de forma integral y personalizada, ayudando a nuestros pacientes a recuperar no solo un buen descanso, sino también una mejor salud global.
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