En la Clínica CISNe, atendemos con frecuencia a familias preocupadas por dificultades de atención, impulsividad o bajo rendimiento escolar en sus hijos. A menudo, estos síntomas conducen rápidamente a un diagnóstico de Trastorno por Déficit de Atención con o sin Hiperactividad (TDAH). Sin embargo, lo que no siempre se tiene en cuenta es que muchos trastornos del sueño en la infancia pueden producir síntomas muy similares, dando lugar a diagnósticos erróneos o incompletos. Comprender la relación entre sueño y atención es fundamental para un abordaje correcto.
El sueño es esencial para el desarrollo cerebral infantil. Durante el descanso nocturno, el cerebro consolida la memoria, regula las emociones y optimiza las funciones ejecutivas, como la atención, la planificación y el control de impulsos.
Cuando el sueño es insuficiente, fragmentado o de mala calidad, el cerebro infantil no rinde adecuadamente durante el día. A diferencia de los adultos, los niños con falta de sueño no siempre se muestran somnolientos; con frecuencia aparecen hiperactividad, irritabilidad, dificultad para concentrarse y conductas impulsivas, síntomas que se confunden fácilmente con TDAH.
Diversos estudios han demostrado que una proporción significativa de niños diagnosticados de TDAH presentan en realidad trastornos del sueño no detectados. En estos casos, tratar el problema de base puede mejorar de forma notable —e incluso resolver— los síntomas de atención.
Entre los trastornos del sueño más relevantes en este contexto destacan:
El SPI no es exclusivo de los adultos. En niños puede manifestarse como una sensación incómoda en las piernas, dificultad para estarse quietos al acostarse, necesidad constante de moverlas o despertares nocturnos frecuentes. Durante el día, estos niños pueden mostrarse inquietos, distraídos y cansados, lo que se interpreta erróneamente como un trastorno de atención.
Es una entidad cada vez mejor reconocida. Se caracteriza por movimientos excesivos durante el sueño, fragmentación del descanso y un sueño poco reparador, aunque el niño aparentemente “duerma muchas horas”. El resultado es un niño fatigado, con bajo rendimiento cognitivo, problemas de conducta y dificultad para mantener la atención en el colegio.
Un aspecto especialmente importante —y con frecuencia olvidado— es el metabolismo del hierro. El hierro es esencial para el correcto funcionamiento de la dopamina, un neurotransmisor implicado tanto en la regulación del movimiento como en la atención.
Niveles bajos de ferritina (el marcador de los depósitos de hierro) se han relacionado con síndrome de piernas inquietas, sueño inquieto infantil y síntomas de inatención. Evaluar el estado del hierro es, por tanto, una parte fundamental del estudio en niños con sospecha de TDAH y alteraciones del sueño.
Ante un niño con dificultades de atención, es imprescindible realizar una valoración completa y rigurosa. En la Clínica CISNe insistimos en que este proceso incluya:
Evaluación por un neuropediatra, que analice el desarrollo neurológico, conductual y cognitivo del niño.
Historia clínica detallada del sueño, preguntando por movimientos nocturnos, despertares, descanso no reparador o inquietud al dormir.
Estudio de sueño, cuando está indicado, para detectar fragmentación, movimientos periódicos u otros trastornos.
Evaluación del metabolismo del hierro, especialmente niveles de ferritina, para identificar déficits tratables. En ciertas ocasiones se puede realizar una ecografía para cuantificar los depósitos de hierro cerebral, una prueba indolora, sin radiación, que puede aplicarse sencillamente en niños.
Este enfoque permite diferenciar entre un TDAH verdadero, un trastorno del sueño, o la coexistencia de ambos, evitando tratamientos innecesarios y mejorando el pronóstico a largo plazo.
No todo déficit de atención en la infancia es TDAH. El sueño juega un papel central en el desarrollo cognitivo y conductual, y sus alteraciones pueden imitar —o agravar— los síntomas de inatención e hiperactividad. Reconocer trastornos como el síndrome de piernas inquietas infantil o el trastorno por sueño inquieto, y evaluar adecuadamente el estado del hierro, puede cambiar radicalmente el enfoque terapéutico.
En la Clínica CISNe, trabajamos de forma multidisciplinar para ofrecer diagnósticos precisos y tratamientos personalizados, poniendo siempre al niño y su desarrollo en el centro. Dormir bien no es un lujo en la infancia: es una necesidad esencial para aprender, crecer y desarrollarse plenamente.
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