La cirugía puede ser una herramienta muy útil en el tratamiento de la apnea obstructiva del sueño (AOS). Corregir unas amígdalas muy aumentadas, una alteración del paladar, determinados problemas de la base de la lengua o una obstrucción nasal puede mejorar significativamente la respiración durante la noche. Sin embargo, existe un concepto importante que debemos transmitir a los pacientes: haber sido operado no significa necesariamente que la apnea haya desaparecido.
En la Clínica CISNe, consideramos fundamental evaluar el resultado de cualquier tratamiento de la apnea de forma objetiva y plantear estrategias combinadas cuando sean necesarias.
La vía aérea superior es una estructura compleja. Durante el sueño pueden producirse obstrucciones a diferentes niveles: nariz, paladar, paredes laterales de la faringe, amígdalas, base de la lengua o epiglotis.
Por eso, corregir quirúrgicamente una zona concreta puede mejorar el problema sin eliminar completamente las obstrucciones que ocurren en otros niveles.
Un ejemplo sencillo es la cirugía nasal. Mejorar una obstrucción nasal puede facilitar enormemente la respiración y mejorar la tolerancia a otros tratamientos, pero por sí sola habitualmente no elimina una apnea del sueño cuando el colapso principal se produce en la garganta.
Actualmente sabemos, además, que la apnea del sueño no depende exclusivamente de la anatomía.
El peso, la posición durante el sueño, la fase REM, la capacidad de los músculos de la vía aérea para mantenerla abierta y otros mecanismos fisiológicos también pueden determinar la aparición de apneas.
Por eso, dos pacientes aparentemente similares pueden responder de manera muy diferente a la misma intervención quirúrgica.
No necesariamente.
Después de una intervención puede disminuir el ronquido, mejorar la respiración nasal y aumentar la sensación de descanso. Son resultados positivos, pero la mejoría de los síntomas no permite confirmar por sí sola que las apneas hayan desaparecido.
Por este motivo, cuando se ha realizado una cirugía para tratar una apnea, puede ser necesario repetir un estudio de sueño para comprobar objetivamente el resultado.
Que una cirugía no elimine completamente la apnea no significa que haya fracasado. Puede reducir su gravedad y facilitar enormemente otros tratamientos.
Dependiendo de las características del paciente, puede ser necesario combinar la cirugía con CPAP, dispositivos de avance mandibular, terapia posicional, pérdida de peso u otras estrategias.
En ocasiones, incluso una reducción parcial de la obstrucción permite utilizar una CPAP con presiones más bajas y mejorar considerablemente su tolerancia.
La apnea del sueño es una enfermedad heterogénea. Por eso, actualmente hablamos cada vez más de tratamientos personalizados y combinados, en lugar de buscar una única solución válida para todos.
En la Clínica CISNe, neumología, otorrinolaringología, odontología y otros especialistas trabajan de forma coordinada para seleccionar el tratamiento más adecuado y comprobar posteriormente su eficacia.
La cirugía puede ser una excelente herramienta, pero el objetivo final no es simplemente operar una vía aérea: es conseguir que el paciente respire correctamente durante toda la noche.
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